Lorena Villaverde, candidata a senadora por La Libertad Avanza, se define como una outsider de “la política de siempre”. En esta entrevista mano a mano, responde a las acusaciones, expone su mirada sobre los cambios del último año en Río Negro, y revela cómo su historia personal y familiar marca su visión de la gestión pública.
3 claves rápidas:
Acusaciones cruzadas y polémica
Promesas cumplidas, según Villaverde
El desafío de “la libertad” en Río Negro
Lorena Villaverde abre la charla respondiendo nuestra frase que sintetiza la confusión política actual: “Yo no sé qué se vota, si estás en campaña, si vas a ser gobernadora… porque los candidatos no están siendo protagonistas”. En su relato, hace eje en la continuidad o ruptura del “modelo de país” propuesto por Javier Milei, planteando que este año la elección es más clara que antes: “La libertad avanza, o Argentina retrocede”.
Villaverde insiste en que el gobierno nacional cumplió con los “libritos” prometidos en campaña: “Se bajó la inflación, bajó la pobreza, 50.000 ñoquis menos, ocho ministerios en vez de veintitantos, y más seguridad con brigadas especiales en Río Negro”. Según sus números, “hoy Río Negro está entre las 10 provincias con mejor tasa de empleo”.
Sobre los años de gestión local, no duda en criticar: “La provincia venía ampliando el Estado, más empleados públicos, más impuestos, y nada de mano de obra genuina”. Plantea que “12 millones de argentinos dejaron de ser rehenes de los intermediarios del pobrismo y la casta”.
Villaverde se reconoce como una víctima de la “vieja política”, y se desmarca de las acusaciones personales: “No me afecta que hablen de mí. Quienes me conocen saben quién soy, y quienes no, van a tener la oportunidad”. Cuenta que su familia tiene tierras en Las Grutas desde hace décadas y que, aun así, impulsó una urbanización con cuotas en pesos: “No me voy a llevar toda la tierra, y hacer lo que los políticos nunca hicieron”.
Respecto al apodo de “narcodiputada”, responde con ironía: “Eso habla más de quien lo dice que de mí”. Acusa a sus detractores de buscar tapar sus propios problemas detrás de ataques personales, y sostiene que “la verdad es una sola. Yo vengo de la no política y no me van a callar”.
Sobre su vínculo con Karina Milei, la describe como “sensible y determinada, una combinación interesante para la tarea de instalar la libertad en toda la Argentina”. Afirma verse reflejada en los ataques que recibe “el gobierno” y en las críticas hacia los que “vinieron a cambiar los clanes familiares y feudos que dominan la provincia”.
De cara a las próximas elecciones, Villaverde sintetiza el dilema: “En octubre se elige si seguimos con este cambio histórico, o si volvemos al modelo que nos empobreció y secuestró el Congreso”. Y, en tono desafiante, cierra: “A mí no me van a callar, estoy acá para defender a tantos rionegrinos que eligieron la libertad”.
La campaña de Lorena Villaverde apuesta a incomodar a la política tradicional de Río Negro. Su narrativa de gestión cumplida, outsiderismo y confrontación promete seguir dando que hablar rumbo a octubre.