Un vecino solicitó balances, orígenes de fondos, contrataciones técnicas y nombres de responsables desde 2016. La respuesta oficial, firmada por Nicolás Ditschensky, afirma compromiso con la transparencia pero no entrega información concreta ni facilita el acceso a los datos.
El pasado 4 de junio, Lucas Rey Sáenz presentó una nota formal ante la Municipalidad de El Bolsón (Nota 2851) solicitando información detallada sobre las ediciones de la Fiesta Nacional del Lúpulo desde 2016. El pedido incluía balances contables, orígenes y destinos de los fondos públicos, mecanismos de licitación o contratación de servicios técnicos (sonido, iluminación, escenario, streaming, vallados), criterios de selección y montos pagados a artistas, organigrama de la comisión organizadora por año, nombres de los responsables de producción, dirección, planificación y contaduría, y los mecanismos utilizados para adjudicar puestos a feriantes locales y foráneos.
Diez días después, el 19 de junio, la Secretaría Coordinadora General de Gobierno respondió con una nota de tres carillas firmada por Nicolás Ditschensky. El documento reconoce el derecho de acceso a la información pública consagrado en la Constitución Nacional, la provincial y la Carta Orgánica Municipal, pero sostiene que “gran parte de la información requerida integra documentación pública que ya ha sido oportunamente difundida” a través del Boletín Oficial y otros canales institucionales.
La respuesta municipal argumenta que los presupuestos y balances fueron aprobados por el Concejo Deliberante y controlados por el organismo de contralor, y que toda modificación presupuestaria contó con autorización legislativa. Sin embargo, no adjunta ni indica de forma precisa dónde encontrar los balances de cada edición, los contratos firmados, los montos abonados a artistas o proveedores técnicos, ni los nombres de las personas responsables en cada una de las ediciones solicitadas.
El argumento central: “No estamos obligados a producir informes”
El punto más controvertido de la respuesta es la afirmación de que el derecho de acceso a la información “no impone a la institución la obligación de producir informes especiales, elaborar análisis retrospectivos, sistematizar antecedentes dispersos ni generar documentación inexistente”.
Según esta postura, como la información ya estaría disponible de forma dispersa en el Boletín Oficial Municipal, el Ejecutivo no tiene por qué compilarla ni entregarla de manera ordenada y accesible. La nota sí detalla la composición de la Comisión para la edición 2026 (con el intendente Bruno Pogliano como presidente y Ditschensky como coordinador general), pero guarda silencio sobre las comisiones y contrataciones de años anteriores.
¿Se esconde información o simplemente no se facilita?
La pregunta central que deja la respuesta es si la información realmente existe de forma accesible o si el municipio está utilizando un argumento legal válido para evitar una rendición de cuentas más profunda.
En la práctica, encontrar balances detallados, actas de adjudicación de contratos millonarios y criterios de selección de artistas de los últimos diez años en el Boletín Oficial de El Bolsón no es una tarea sencilla para un ciudadano común. La información, de existir, está fragmentada en resoluciones, decretos y rendiciones de cuentas publicadas año tras año, muchas veces sin un buscador amigable ni un portal de datos abiertos que permita cruzar información.
El pedido de Rey Sáenz no solicitaba un “análisis” ni una investigación interna: pedía datos concretos que toda administración que maneja fondos públicos debería poder entregar con relativa facilidad, especialmente tratándose de un evento de relevancia regional que se financia con recursos municipales y provinciales.
Transparencia formal vs. transparencia real
La respuesta del municipio de El Bolsón cumple formalmente con los plazos de la ley de acceso a la información. Pero el contenido genera dudas razonables sobre el nivel real de apertura.
Cuando un vecino pide saber cómo se gastó el dinero público en una de las fiestas más importantes de la Patagonia, responder que “está todo publicado” sin indicar dónde ni facilitar los documentos clave suele interpretarse como una forma de diluir la responsabilidad más que de ejercerla.
Hasta el momento, la Municipalidad no ha publicado en su sitio web oficial un apartado específico con los balances históricos de la Fiesta del Lúpulo, los contratos firmados ni los criterios de contratación artística y técnica aplicados en cada edición. La información, si está, permanece dispersa y de difícil acceso.

