Bariloche a la Carta volvió a copar la ciudad con su edición número doce, consolidándose como mucho más que un simple festival de sabores. En el marco del Hotel Sheraton, referentes del sector destacaron el rol clave del evento para mostrar la identidad y potenciar el turismo local y regional, con la gastronomía como bandera.
3 claves rápidas
-
Orgullo y trabajo local
-
Motor para el turismo
-
Apuesta colectiva de la ciudad
La última edición de Bariloche a la Carta no solo renovó el entusiasmo de toda la movida gastronómica, sino que también dejó claro que estos encuentros suman mucho más que platos ricos. Desde la organización remarcaron el valor de la construcción colectiva, el acompañamiento de la provincia y el municipio, y el impacto positivo para la comunidad y el turismo. La gastronomía, dijeron, es hoy un verdadero “embajador cultural”.
El evento, presentado en el emblemático Hotel Sheraton de Bariloche, llegó a su duodécima edición después de más de una década de trabajo constante. La explicación fue clara: “No solo es algo que nos emociona, sino que nos enorgullece, porque después de más de 10 años de compromiso, de construcción colectiva, de acompañamiento sobre todo de la provincia y del municipio, sentimos esa ponderación positiva por parte de las autoridades y la comunidad”, sostuvo uno de los referentes del evento.
Bariloche a la Carta se fue ganando un lugar central en la agenda local, pero también a nivel regional y hasta internacional. “Todo el ecosistema de la gastronomía, no solo la local, sino la regional y en estas últimas ediciones también la internacional, lo ven como un escenario, como una puesta en escena del laburo que hacen ellos muy bien todos los días y que muy bien nos representa”, apuntaron.
La contribución directa al turismo fue otro de los ejes: “No hay duda al respecto de la contribución que hace Bariloche a la Carta al turismo. En nuestra lógica y prácticamente ya es un estándar en la industria, la gastronomía es un embajador cultural de los pueblos. A través de nuestra gastronomía podemos mostrar nuestra identidad, nuestro color local, nuestra producción y nuestras fortalezas”, aseguraron.
El orgullo del trabajo local, visible e invisible, también se hizo sentir. “Hay que poner en valor en todo esto el trabajo de los visibles, como los chef y cocineros, pero también de los invisibles: el bachero, el comís, el mozo, la gente que está atrás de la producción y la logística. Nada sería posible sin ese entramado y ese equipo hermoso”, enfatizaron desde la organización.
Fuente: Diario de Bariloche Noticiero AB TV
