El panorama de los alquileres pegó un giro importante luego de los cambios de 2023: los contratos ahora son mucho más flexibles y las condiciones se acuerdan entre las partes. ¿Qué queda claro? Hoy el dueño puede elegir por cuánto tiempo alquilar, actualizar los precios cuando quiera y hasta pactar moneda extranjera, mientras que al inquilino le toca negociar cada punto del contrato. El resultado: mercado activo, pero con nuevas reglas y, claro, riesgos. Aquí te contamos lo esencial y lo que tenés que mirar sí o sí.
3 claves rápidas
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Libertad total en plazos
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Aumentos pactados entre partes
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Garantías y seguros flexibles
Cambios centrales y lo que implican
Desde la reforma de 2023, la ley dejó atrás los contratos encorsetados (mínimos de 2 o 3 años y aumentos anuales por índices oficiales). Ahora, las partes pueden acordar plazos desde medio año hasta décadas, establecer aumentos trimestrales o semestrales (y elegir el índice que mejor les cierre, como IPC o CAC) y hasta definir la moneda en que se paga: pesos, dólares o lo que sea, con total libertad.youtube
En el día a día, las inmobiliarias marcan tendencia y suelen ofrecer contratos anuales y aumentos trimestrales ajustados por IPC. Incluso existe el sitio “arquiler.com” que simplifica los cálculos de actualización y es referencia del gremio.
Garantías: lo que hay que saber
Otro eje clave son las garantías. Ser garante hoy te pone casi al mismo nivel de responsabilidad que el inquilino, por todo: alquileres, impuestos y hasta arreglos del inmueble. Se responde con bienes y sin “beneficio de discusión” (el dueño puede exigir el pago directo al garante, sin pedirle primero al inquilino).
Ahora surge el seguro de caución, una alternativa que evita pedirle favores a amigos o familiares. Diversas aseguradoras ya los ofrecen, aunque todavía no se usan masivamente. Un punto: no pueden ser garantes jubilados o pensionados, porque sus ingresos no se pueden embargar.
¿Pagos extra y pagarés siguen vigentes?
Los famosos pagarés, otrora básicos para asegurar contratos, quedaron en desuso. Hoy, el contrato de locación bien redactado es suficiente: si hay incumplimiento, el proceso judicial es rápido y las pruebas ya están en el contrato.
Fuente original: Canal 10 Río Negro
