El Bolsón ya confirmó fecha y artistas para la 48ª Fiesta Nacional del Lúpulo, prevista para fines de febrero, con nombres fuertes como Nonpalidece, Emanero y La Beriso en el escenario principal y la promesa de patio cervecero, feria de productores y entrada libre y gratuita. Sin embargo, mientras la grilla musical avanza, persiste un silencio llamativo sobre algo clave para miles de vecinos y emprendedores: la licitación de los puestos gastronómicos, cerveceros y comerciales, el verdadero motor económico de la fiesta. La pregunta que empieza a sonar en la Comarca es simple y directa: si ya se anunció todo lo que pasa arriba del escenario, ¿por qué no está claro quién organiza abajo y cómo se adjudicarán los espacios.
En años anteriores, el municipio venía utilizando la estructura de Turismo y Cultura como columna vertebral de la organización, con licitaciones públicas para puestos de comida, food trucks y patios cerveceros que se anunciaban con varias semanas de anticipación. Para esta edición, en cambio, la creación de la nueva Agencia de Turismo de El Bolsón reordenó el mapa de poder: el organismo se pensó como ente autárquico público‑privado para planificar y promocionar el destino, pero todavía no queda del todo claro qué rol concreto tendrá en la gestión de las grandes fiestas populares como el Lúpulo. Esa transición institucional, sumada al recambio de organigrama municipal y a la discusión política sobre quién “toma el timón” del turismo, alimenta la sensación de que la cocina interna de la fiesta está mucho menos aceitada que la conferencia de prensa donde se anuncian artistas.
Al mismo tiempo, el municipio concentra buena parte de su energía en la organización del Centenario de El Bolsón, un eje que la propia gestión definió como prioridad estratégica, con obras de infraestructura, agenda cultural y proyectos de memoria histórica que buscan dejar huella más allá de un solo fin de semana festivo. Esa apuesta de largo plazo tiene lógica política y turística, pero en la práctica genera un desbalance: mientras el Centenario avanza con planificación y relato, la Fiesta del Lúpulo —que mueve multitudes, llena alojamientos y dinamiza comercios— aparece comunicada a medias, con la parte “linda” ya en redes y la parte sensible (pliegos, montos, criterios de selección de puestos) todavía sin cronograma público claro.
Fuente: vivoinformado.com.ar