EL ADN AMBIDIESTRO DEL PERONISMO
El peronismo nació ambidiestro. Durante más de medio siglo, supo jugar con maestría el juego de la política tanto con la izquierda como con la derecha. Esa dualidad es, precisamente, lo que lo convirtió en movimiento —alejándolo de los dogmáticos partidos tradicionales que eran, o bien conservadores, o bien liberales, o marxistas ortodoxos— y le otorgó una resiliencia electoral sin precedentes en la historia política argentina.
“Tenemos una ideología y una doctrina, dentro de la cual nos vamos desarrollando. Algunos están a la derecha de esa ideología y otros están a la izquierda (...). Me interesa que exista un movimiento que sea, diremos, multifacético, que tenga todas las facetas que un movimiento debe tener.”
— Juan Domingo Perón, discurso ante el Congreso del PJ, 1973.
Esta amplitud ideológica fue, durante décadas, la principal ventaja competitiva del peronismo. Bajo un mismo paraguas convivían el sindicalismo combativo y los empresarios nacionales, los sectores populares y las clases medias, los desarrollistas y los pragmáticos. El movimiento se adaptaba al contexto sin perder identidad, mutando de piel como los partidos de poder que caracterizan a las democracias consolidadas.
2005: EL GIRO COPERNICANO
El año 2005 marcó una bisagra. La interna por el control del Partido Justicialista, externalizada en la elección legislativa de la provincia de Buenos Aires donde Cristina Kirchner venció a Hilda “Chiche” Duhalde, reestructuró el movimiento al aliarlo con sectores de la izquierda —muchos de los cuales habían sido expulsados por el propio Perón de la Plaza de Mayo el 1° de mayo de 1974, cuando los calificó de “imberbes y
estúpidos”—. Esto motivó el autoexilio de vastos sectores de la derecha peronista, que se fueron acusando al kirchnerismo de “entrista”.
El concepto de “entrismo” no es menor. Se trata de una táctica política originada en los años 30 por León Trotsky, consistente en la entrada sistemática de militantes de izquierda en partidos de masas con el objetivo de influir en sus bases, radicalizar sus posturas y ganar poder desde adentro. Para la vieja guardia peronista, lo que hizo el kirchnerismo fue exactamente eso: cooptar el movimiento desde la izquierda, desplazando a quienes no comulgaban con la nueva orientación ideológica.
La confirmación llegó simbólicamente el 25 de mayo de 2006, cuando el presidente Néstor Kirchner, rodeado por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, pronunció la frase que selló la ruptura: “Y al final un día volvimos a la gloriosa Plaza de Mayo.” Con esa declaración, Kirchner se autoproclamó heredero de aquella juventud de izquierda que Perón había repudiado tres décadas antes.
Ese giro no fue casual. Kirchner vislumbró el surgimiento de la izquierda a escala planetaria, materializada en América del Sur con los liderazgos de Lula da Silva en Brasil y Hugo Chávez en Venezuela, y entendió que la nueva era pasaba por el llamado “socialismo del siglo XXI”. No se equivocó en la lectura de su tiempo: la centroizquierda gobernó Sudamérica durante casi dos décadas. Pero los tiempos cambian —y hoy el viento sopla en otra dirección, obligando a muchos países a reacomodar sus velas—.
EL CONTEXTO RIONEGRINO: CUANDO LOS NÚMEROS HABLAN
El peronismo rionegrino tuvo sus mayores picos electorales con líderes que se ubicaron claramente en el centro y la centroderecha del movimiento. Remo Costanzo alcanzó el 44% en 1995 y el 42% en 1999, estrechamente ligado al presidente Carlos Menem. Miguel Pichetto —de quien La Política Online afirma sin rodeos que “es un peronista de derecha”— obtuvo el 41% en 2007. Y Carlos Soria llegó al 51% en 2011, el único gobernador peronista en la nueva historia democrática de la provincia, quien había sido director de la SIDE durante la presidencia de Eduardo Duhalde.
Tres grandes líderes con algo en común: ninguno usó a la izquierda ni para repartir volantes. Su electorado era el peronismo de centro y centroderecha, el peronismo pragmático de la gestión, el que prioriza la obra pública y el empleo sobre el discurso ideológico.
El propio Pichetto lo sintetizó con su habitual crudeza: “Si el modelo del peronismo es el Estado presente, las abuelitas y la izquierda porteña, somos boleta.”
Con el giro kirchnerista, el peronismo rionegrino fue expulsando —o dejando ir— a dirigentes y votantes de centro y centroderecha que migraron hacia otros espacios. Muchos se refugiaron en el “movimiento provincialista”, ayudando a fundar Juntos Somos Río Negro. Otros encontraron cobijo en el PRO, como el propio Pichetto y la familia Costanzo. El resultado fue un encierro dogmático que muchos interpretamos como sectario, y que se refleja en los números con la contundencia de un diagnóstico clínico.
La curva descendente: datos que deberían preocupar
Los datos electorales de la última década muestran una tendencia declinante que parece no tener piso. En las elecciones de 2019, Martín Soria obtuvo 164.500 votos, 132.804 en 2023 y 123.019 en 2025 —una pérdida de más de 41.000 votos en seis años—. En términos porcentuales, el peronismo pasó del 35% al 32% y luego al 30,67% en el tramo Senadores de la última elección de octubre de 2025, donde apenas superó a la candidata de La Libertad Avanza por 2.101 votos.
PERONISMO: CÓMO ROMPER EL TECHO DEL 35%
Para ganar la gobernación en 2027, el peronismo rionegrino no solo debe frenar la caída constante, sino empezar a crecer y romper el techo del 35% que ostentó en las elecciones provinciales de 2019. ¿Se puede? La respuesta es sí. Y la estrategia es conceptualmente simple, aunque políticamente compleja: recuperar la centroderecha expulsada.
Una forma de lograrlo ya está siendo explorada por el sorismo, que hizo público su acercamiento con Tortoriello. Según reveló el sitio Letra P, el legislador peronista José Luis Berros reconoció la existencia de “puntos en común” entre ambos espacios, señalando que tanto el diputado libertario como los Soria comparten “una forma similar de hacer gestión, basada en la austeridad y la responsabilidad”. Aunque Tortoriello salió a desmentir una alianza formal, la relación entre ambos viene desde los tiempos en que Martín Soria y Tortoriello compartían la gestión de Roca y Cipolletti respectivamente. Como bien dice el refrán: “cuando el río suena, piedras trae”.
Esta posibilidad generó una reacción inmediata. La excandidata a gobernadora en 2023 Silvia Horne cuestionó duramente a Berros, denunciando que una alianza con Tortoriello “está en franca contradicción con LLA y su representante provincial”, y recordó que el frente Vamos con Todos “se constituyó a partir de un profundo contenido peronista, abarcando expresiones del progresismo y la izquierda”. Horne fue más lejos al señalar que el sector de los Soria “grafica en su logo con la flecha hacia la derecha indicando el sentido de su acción”.
He aquí el dilema peronista en toda su dimensión. Una eventual alianza con Tortoriello ubicaría al peronismo a la derecha del centro político, posiblemente atrayendo a los viejos peronistas de derecha. Pero ¿sumaría votos netos? Eso está en duda, por al menos dos razones.
Primero, porque de no lograrse un acuerdo estratégico que contenga a la izquierda peronista —Movimiento Evita, Nuevo Encuentro, Unidad Popular y otros—, los votos que se suman por derecha se pierden por izquierda. Suma cero. María Emilia Soria pareció entenderlo al declarar desde San Antonio Oeste que “no sobra nadie”, intentando neutralizar el cortocircuito interno. Pero la tensión está lejos de resolverse.
Segundo, porque el caudal propio de Tortoriello es más modesto de lo que su protagonismo mediático sugiere. En las legislativas de 2025, el diputado libertario obtuvo apenas 4 puntos más que Villaverde (34% a 30%), equivalentes a unos 9.360 votos. La pregunta relevante es: ¿cuántos de esos votantes estarían dispuestos a acompañar la
boleta peronista solo porque Tortoriello figure en ella? Probablemente, muchos menos de los que se imaginan.
EL VERDADERO CALADERO: EL PROVINCIALISMO EN CRISIS
Pero recuperar la derecha expulsada no es solamente sumar dirigentes etiquetados como “de derecha”. También implica atraer a aquellos que simplemente están a la derecha de la izquierda kirchnerista —es decir, del centro pragmático—, y el provincialismo rionegrino tiene mucho dirigente y votante de ese perfil que emigró del peronismo cuando el movimiento multifacético se dogmatizó.
Al ocupar el centro ideológico, los partidos provincialistas se caracterizaron históricamente por su habilidad camaleónica. Juntos Somos Río Negro adoptó una piel peronista entre 2012 y 2015, viró hacia el macrismo entre 2015 y 2019 sin mayores traumas —dado que el PRO tenía una base peronista importante—, y regresó a una piel peronista entre 2020 y 2025. Pero ahora, con JSRN golpeado por la derrota de octubre — perdió toda representación en el Congreso Nacional—, y con Weretilneck intentando un nuevo giro, esta vez hacia el entendimiento con el mileísmo, el escenario se reconfigura.
Al igual que Kirchner en 2003, este Weretilneck post derrota parece creer que el cambio producido con la llegada de Milei es de época y no de opinión; estructural y planetario, no cosmético como el que propició Macri. Si efectivamente intenta ese giro copernicano del centro pragmático hacia el libertarismo dogmático, los efectos centrífugos serán idénticos a los que el kirchnerismo produjo en el peronismo: expulsión de cuadros y votantes que no se sientan representados por la nueva orientación.
Según fuentes de Letra P, Weretilneck contrató al consultor Derek Hampton —socio de Santiago Caputo— para trabajar el armado de JSRN de cara a 2027. Hampton, presente en la reunión de fin de año del partido en Viedma, les dijo a los legisladores que en la elección de octubre “si (Milei) ponía una botella o un florero de candidato en Río Negro, ganaba igual”. El mensaje fue claro: la marca provincial no alcanza para competir contra la polarización nacional.
Ahí está la oportunidad del peronismo, si arma bien su estrategia. Si JSRN se corre hacia la derecha libertaria, el centro —representado por la única voz discordante del vicegobernador Pedro Pesatti— puede sentirse legítimamente excluido. Y un movimiento multifacético, como fue el peronismo original, puede sumar ese espacio.
2027: LA LEY DE LA POLARIZACIÓN
Sea por un ordenamiento horizontal —derecha versus izquierda— o por un ordenamiento vertical —liberalismo versus desarrollismo—, la elección de 2027 no escapará a las generales de la ley vigente: la polarización política.
No hay lugar para terceras posiciones en un mundo dual. O se está de un lado o se está del otro. Y uno de esos lados ya está ocupado por Milei. La pregunta que debe responder el peronismo rionegrino es si ¿puede volver a ser el movimiento multifacético que
contenga centro, centroderecha y centroizquierda bajo un liderazgo que priorice la gestión sobre la ideología?
Si la respuesta es sí entonces el peronismo tiene una hoja de ruta clara: ampliar sin romper, sumar sin expulsar, y recordar que su mayor fortaleza histórica fue siempre la capacidad de ser, como quería Perón, un movimiento multifacético.
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SOBRE EL AUTOR
Pablo Gustavo Díaz es director de Mercados & Estrategia (M&E), consultora especializada en marketing político y estudios de opinión pública. Con 12 años de experiencia y un 81% de efectividad en 27 campañas electorales, ha asesorado a gobernadores, legisladores nacionales e intendentes de la Patagonia. Es autor del libro La Fórmula para Ganar Elecciones.
Contacto: pablogusdiaz@outlook.com | @pablogusdiaz | 2920 366554 FUENTES CONSULTADAS
Diario Río Negro – Resultados electorales 2025 y análisis de votos por ciudad. | Letra P – Investigaciones sobre alianza Soria-Tortoriello, armado peronista 2027 y reunión de JSRN en Viedma (dic. 2025). | La Política Online – Resultados Senado Río Negro, perfil de Miguel Pichetto. | Ámbito Financiero – Resultados legislativas nacionales octubre 2025. | Noticias Río Negro – Declaraciones de Tortoriello negando alianza con sorismo (enero 2026). | Datos electorales históricos: Dirección Nacional Electoral (DINE), resultados provisorios 2019, 2023 y 2025.
Nota: El presente artículo expresa exclusivamente la opinión del autor en base a datos de fuentes públicas y no representa posición institucional de ningún partido político ni organismo estatal. Se autoriza su reproducción total o parcial citando la fuente: Blog Mercados & Estrategia.
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