La situación del hospital de El Bolsón vuelve al centro de la escena tras las conferencias de prensa que confirmaron la cancelación de turnos por filtraciones de agua en distintos consultorios. A semanas del episodio, la atención médica sigue funcionando con espacios improvisados y derivaciones, en medio de malestar interno y falta de respuestas concretas.
El problema se originó con filtraciones que obligaron a suspender turnos en áreas clave como pediatría, ginecología y traumatología. Desde entonces, el hospital reorganizó la atención como pudo: algunos servicios fueron trasladados a sectores alternativos, mientras que otros pacientes fueron derivados a consultorios externos para evitar seguir postergando turnos.
Actualmente, la conducción del hospital está a cargo del médico Lain Bullentini, en el marco de la licencia de la directora . Sin embargo, puertas adentro, el clima dista de ser estable.
Trabajadores del hospital describen un escenario de desgaste creciente. La caída del sistema de turnos vía WhatsApp —clave para la organización diaria— expuso aún más las falencias: cancelaciones, reprogramaciones y pacientes sin respuestas claras. “Se volvió a prácticas de hace años”, señalan desde el personal, que muchas veces termina siendo el “fusible” frente al enojo de los vecinos.
En los pasillos también circulan versiones sobre posibles cambios en la conducción. Los rumores de renuncia , sostenidos —según relatan fuentes internas— en el cansancio acumulado y la falta de soluciones estructurales.
Mientras tanto, la atención continúa en condiciones precarias. Áreas administrativas como la dirección fueron reconvertidas en consultorios improvisados para sostener la demanda. La prioridad es evitar que se sigan acumulando turnos sin atender, aunque eso implique trabajar en espacios no diseñados para la práctica médica.
Otro punto que genera preocupación es el estado edilicio. Según se informó oficialmente, los sectores afectados corresponden a estructuras antiguas, con materiales que hoy muestran signos de deterioro. En ese contexto, surge un interrogante inevitable: ¿quién garantiza la seguridad de esos espacios si vuelven a utilizarse?. Si fuera un lugar privado, estaría habilitado?, donde están los informes de la Defensoria del pueblo de rio negro?
De hecho, uno de los rumores más fuertes de la semana indica que, si no se registran nuevas lluvias, podrían volver a habilitarse los consultorios afectados. Una decisión que, lejos de llevar tranquilidad, abre nuevas dudas sobre los controles y las condiciones reales de atención.
El panorama general refleja una crisis que no es nueva, pero que vuelve a quedar expuesta. Entre problemas edilicios, sistemas que fallan y un personal cada vez más agotado, el hospital de El Bolsón enfrenta un escenario complejo, sin señales claras a corto plazo.

