La Justicia de Roca condenó a Telecom por registrar líneas fraudulentas a nombre de un vecino rionegrino en Salta, Mendoza y Misiones. Lo intimaron como moroso por deudas que no generó.
Un vecino de Aguada de Guerra descubrió de la peor manera que su identidad "viajaba" por toda la Argentina. Sin haber firmado un solo contrato, se encontró como titular de 35 líneas telefónicas distribuidas en provincias como Salta, Mendoza y Misiones. La sorpresa inicial se transformó en pesadilla cuando empezaron a caer las facturas y las amenazas de acciones legales por falta de pago.
A pesar de los reclamos, la empresa lo trató como un deudor moroso. El caso terminó en el fuero Civil de Roca, donde la jueza encuadró el episodio como una violación flagrante a los derechos del consumidor.
Telecom Argentina S.A. intentó sacarse el lazo de encima alegando que, una vez recibido el reclamo, dio de baja las líneas y que el perjuicio era "inexistente". Sin embargo, la magistrada detectó una conducta contradictoria: la firma reconoció el error al dar las bajas, pero negó su responsabilidad legal en el juicio.
La pericia informática fue letal. No hubo ni una sola prueba de que el hombre hubiera prestado su consentimiento. La sentencia remarcó que la empresa no solo falló en verificar la identidad, sino que mostró una "grave indiferencia" hacia el trato digno del usuario.
El fallo obliga a la compañía a resarcir al afectado por daño extrapatrimonial y daño punitivo, debido a la angustia e incertidumbre de verse involucrado en un sistema de deudas ajenas.
De Aguada de Guerra a todo el país: el insólito caso del hombre con 35 celulares que no eran suyos
Justicia de Roca condenó a Telecom por fallas de seguridad y trato indigno tras registrar líneas fraudulentas en tres provincias.
Un vecino de Aguada de Guerra descubrió que su identidad "viajaba" por toda la Argentina sin su permiso. Telecom Argentina S.A. lo registró como titular de una flota de 35 líneas telefónicas operando en Salta, Mendoza y Misiones.
Lo intimaron como moroso por deudas que nunca generó.
La sorpresa se transformó en angustia cuando las facturas por servicios jamás contratados empezaron a golpear su puerta. A pesar de los reclamos administrativos, la compañía persistió en el acoso comercial hasta que el caso llegó al fuero Civil de Roca.
La jueza del caso aplicó con rigor la Ley de Defensa del Consumidor. Destacó que el derecho a una información adecuada y el trato digno fueron pisoteados por la empresa al no chequear quién estaba realmente dando de alta los servicios.
Telecom intentó desvincularse alegando que dio de baja las líneas.
Para la magistrada, esa actitud fue contradictoria: la empresa reconoció el error al anular los servicios pero pretendía no pagar por el daño causado. La pericia informática confirmó que el hombre de Aguada de Guerra jamás prestó su consentimiento.
"La conducta de la empresa evidenció una grave indiferencia hacia los derechos del consumidor".
El fallo condena a la empresa por el daño moral causado y aplica una multa por daño punitivo. Las irregularidades, según la sentencia, ponen en jaque la seguridad de todo el sistema de telecomunicaciones nacional.
