La especialista advirtió sobre el impacto del celular en los jóvenes y lo definió como "el chupete electrónico de la familia" que anula la capacidad de registro del otro.
Conceptos centrales de la Dra. Borile:
- El Celular: Definido como una "oferta de consumo masivo".
- Impacto: Pérdida de la capacidad de interpretar gestos y miradas.
- El Rol Adulto: Necesidad de tolerar el aburrimiento del niño.
En una entrevista para "Con Voz y Voto", la Dra. Mónica Borile analizó el cambio de paradigma en la crianza y el impacto de los dispositivos móviles. "Realmente es reflexionar desde donde nosotros pasamos de jugar y estar con los chicos en una infancia y en una adolescencia basada en el juego, a la adolescencia basada en pantallas", explicó la pediatra.
Para Borile, existe un error de base en cómo los adultos perciben el dispositivo. "El celular no es una herramienta para un niño o para un adolescente. Es una oferta de consumo masivo", sentenció. Según su análisis, esta "oferta" busca capturar la atención del menor.
“El celular hoy es el chupete electrónico de la familia. Lo entregamos para que el chico se quede quieto, para que no moleste, para que nos deje comer tranquilos.”
Esta situación, según Borile, conlleva una consecuencia social grave que afecta la comunicación básica: "Se pierde el registro del otro, se pierde la posibilidad de mirar y ser mirado, y de poder interpretar el tono de voz, el gesto, la mirada del otro", detalló.
Consecuencia de la "Adolescencia en Pantallas"
La especialista destaca que al estar "cada uno en su pantalla", los jóvenes pierden el entrenamiento social necesario para la vida adulta, como la interpretación de señales no verbales y la empatía.
Sobre el final, la especialista instó a los adultos a retomar su rol mediador frente a la tecnología. "El adulto tiene que estar, tiene que bancarse que el chico se aburra", concluyó, enfatizando la necesidad de recuperar los espacios de juego y diálogo real.
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