Tras meses de debate y ajustes en la estructura estatal, se conocieron las cifras actualizadas de los haberes que perciben desde el Presidente hasta los subsecretarios. En algunos casos, los aumentos entre enero y mayo de 2026 marcaron saltos significativos.
La transparencia en las cuentas públicas vuelve a estar en el centro de la escena. En un contexto económico donde cada peso cuenta, la escala salarial de la alta plana del Gobierno nacional arroja datos que invitan al análisis. Según los últimos registros, el presidente Javier Milei percibe un sueldo de $4.066.018, mientras que la vicepresidenta Victoria Villarruel se ubica apenas por debajo, con una remuneración de $3.764.821.
Sin embargo, el dato que más ruido genera no está en la punta de la pirámide, sino en la evolución de los cargos ministeriales y de secretaría. Los ministros y el Jefe de Gabinete, que en diciembre pasado cobraban $3.584.006, pasaron a percibir en mayo de 2026 la suma de $8.020.866. Este incremento refleja una actualización que busca, según fuentes oficiales, equiparar los cargos de alta responsabilidad con la inflación acumulada.
“Los sueldos de los secretarios aumentaron todos los meses entre enero y mayo de 2026”
— Informe de haberes públicos
Evolución de haberes (Secretarías)
| Cargo | Diciembre | Mayo '26 |
|---|---|---|
| Secretarios | $3.282.709 | $7.346.575 |
| Subsecretarios | $2.981.513 | $5.930.989* |
*Dato correspondiente a enero de 2026.
La situación se repite en los rangos medios-altos. Los secretarios de Estado, cuyos haberes rondaban los $3,2 millones a fin de año, hoy superan los $7,3 millones. Esta movilidad constante ha sido el eje de la discusión en las últimas semanas, especialmente por la frecuencia de los ajustes.
En la base de esta estructura jerárquica, los subsecretarios también mostraron un salto notable. En solo un mes, entre diciembre y enero, pasaron de $2.981.513 a casi $6 millones, consolidando una estructura salarial que busca retener cuadros técnicos en el Estado, aunque la velocidad de los ajustes siga despertando críticas en la opinión pública.
La brecha entre los ingresos del Ejecutivo y el promedio salarial de la calle sigue siendo un tema de tensión política. Mientras el Gobierno defiende la profesionalización de las áreas, la sociedad mira de cerca una evolución que parece ir por un carril distinto al del resto de los argentinos.
