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El gas de la cuenca Ñirihuau (a 30km de El Maiten): un gigante dormido

Radiografía de la Cuenca Ñirihuau

Imagen Ai

El mapa del gas no explotado entre Río Negro y Chubut

El Recurso

Reservas de gas convencional marginadas en los 80. Hoy, la escasez energética cordillerana vuelve vital la reactivación de pozos en Cushamen y Ñorquinco.

El Territorio

Comunidades como Vuelta del Río denuncian un abandono estatal sistemático (falta de agua y servicios) que busca forzar el éxodo rural para facilitar el extractivismo.



Un vasto territorio patagónico que une a Río Negro y Chubut guarda reservas convencionales de hidrocarburos. Mientras se proyecta reactivar viejos pozos para consumo local, las comunidades rurales advierten sobre el avance privado y el riesgo de expulsión.

Bajo el suelo de la línea sur rionegrina y el noroeste de Chubut descansa la Cuenca Hidrocarburífera Ñirihuau. Abarca desde Las Bayas y Ñorquinco hasta El Maitén y Cushamen. Es una zona de contrastes duros: arriba, parajes que se despueblan por la falta de agua y servicios básicos; abajo, un recurso energético que fue descartado hace cuarenta años y hoy vuelve a estar en la mira.

La historia marca que en 1983 la empresa Esso perforó pozos exploratorios en la región. Buscaban petróleo, pero encontraron gas. Como la proporción no era la esperada por las petroleras multinacionales y no existían gasoductos cercanos, taparon algunos agujeros y otros quedaron liberando gas al aire. Hoy, frente a los altos costos del "fracking" en Vaca Muerta, extraer ese gas convencional volvió a ser negocio, al menos para abastecer la demanda de una cordillera que sufre el invierno a fuerza de garrafas carísimas.

Esa es la visión de entidades como Coopetel, que buscan capitalizar esa infraestructura abandonada. Sin embargo, en el territorio la lectura es otra. Las comunidades originarias y los pobladores rurales conviven con las marcas físicas de aquellas viejas exploraciones petroleras y mineras, y saben que el recurso sigue ahí.



En la comunidad mapuche tehuelche Vuelta del Río, a unos 30 kilómetros de El Maitén, la resistencia a ceder la tierra tiene décadas. Los vecinos lidian con los intentos de terratenientes de avanzar sobre sus espacios. Para ellos, el abandono estatal no es casualidad. La falta de inversión en salud, educación o agua potable en la zona rural funciona como un mecanismo de desgaste.

Gabino Huilinao, referente de Vuelta del Río, lo define con claridad. Considera que hay una táctica detrás de la sequía y la falta de obras para extraer agua, cuando el Estado sí tiene las herramientas para hacerlo. “Están buscando estrategias para ir despacio, pienso que en algún momento eso se va a explorar. Hay señalizaciones, están marcados lugares donde se podría sacar el petróleo”, relata.*

La disyuntiva está sobre la mesa. La región necesita energía barata y accesible para no depender de camiones que traen gas licuado desde cientos de kilómetros. Al mismo tiempo, el avance sobre la cuenca choca de frente con la fragilidad de las comunidades locales.

Ñirihuau, Ñorquinco, Río Chico y Las Bayas 

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https://opsur.wordpress.com/wp-content/uploads/2008/12/patagonia-petrolera.pdf


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