En apenas 12 meses, la iniciativa Ocean Census identificó 1.121 especies marinas nuevas para la ciencia, incluidos un tiburón fantasma de aguas profundas, una esponja carnívora y gusanos con potencial biomédico, en medio de una carrera contrarreloj por salvar la vida en los océanos.
Científicos de Ocean Census, una iniciativa global impulsada por The Nippon Foundation y la organización Nekton, confirmaron el hallazgo de 1.121 nuevas especies marinas en el último año, la mayor cifra registrada por el programa en un periodo de 12 meses desde su creación. Entre ellas destacan un tiburón fantasma de aguas profundas, una esponja carnívora apodada "bola de la muerte", un gusano poliqueto que vive en un "castillo de cristal" y un llamativo gusano cinta con potencial para la medicina.
📌 DE QUÉ SE TRATA
Ocean Census registró un récord de más de 1.100 nuevas especies marinas en solo un año, en plena carrera contra el tiempo para conocer y proteger la vida en los océanos.
- Quién: Científicos de Ocean Census y equipos internacionales de investigación
- Qué: Descubrimiento de 1.121 nuevas especies marinas, entre ellas un tiburón fantasma y una esponja carnívora
- Contexto: Océanos bajo presión por cambio climático, acidificación y pesca insostenible
Pese al impacto del número, los especialistas subrayan que se trata apenas de una fracción de lo que queda por conocer: estiman que cerca del 90% de las especies oceánicas siguen sin ser descritas. "Estos descubrimientos son solo una gota en el océano", resumió Oliver Steeds, director de Ocean Census, quien calcula que podrían existir hasta dos millones de especies en el mar, de las cuales la ciencia solo ha identificado algo más de 250.000.
Los hallazgos son resultado de 13 expediciones internacionales a algunos de los lugares más extremos e inexplorados del planeta, desde Japón y el mar del Coral, frente a Australia, hasta Papúa Nueva Guinea, las islas Sandwich del Sur en el Atlántico Sur y zonas cercanas a la Antártida. Los equipos llegaron a profundidades de hasta 6.575 metros, operando sumergibles tripulados y vehículos submarinos en entornos de presión extrema. "Han evolucionado para vivir allí, por lo que sus estructuras celulares han evolucionado para existir bajo esa presión", explicó la jefa científica de Ocean Census, Michelle Taylor.
Entre las nuevas especies más llamativas está el gusano castillo de cristal, Dalhousiella yabukii, descubierto a 791 metros de profundidad frente a la costa de Japón, dentro de una esponja de vidrio cuyo esqueleto translúcido está formado por estructuras de sílice. Se trata de una relación simbiótica: el gusano se protege al vivir dentro de la esponja y puede ahuyentar depredadores con sus fuertes piezas bucales. "Son pequeños pero feroces", graficó Taylor.
"Estamos en una carrera contrarreloj para descubrir especies en el océano; muchas se están extinguiendo incluso antes de que sepamos que existen."
— Oliver Steeds, director de Ocean Census
En la fosa de las islas Sandwich del Sur, a más de 3.600 metros de profundidad en el Atlántico, los investigadores identificaron una nueva especie de Chondrocladia carnívora, apodada "bola de la muerte". Sus ganchos, parecidos al velcro, capturan crustáceos que flotan en la corriente; luego la esponja los envuelve y descompone lentamente, una adaptación extraordinaria para sobrevivir con muy pocos nutrientes.
🔍 LO QUE HAY QUE ENTENDER
Mientras la ciencia acelera el descubrimiento de nuevas especies marinas, el calentamiento global, la acidificación y la pesca insostenible amenazan con borrar parte de esa biodiversidad antes de conocerla.
- Dato clave: 1.121 nuevas especies en un año y hasta 90% de la vida oceánica aún sin describir
- Por qué importa: Sin conocer qué existe en el mar, es más difícil diseñar políticas de conservación efectivas
- Tensión o conflicto: La destrucción de arrecifes y la pesca ilegal avanzan más rápido que la capacidad de describir y proteger nuevas especies
Otra protagonista del informe es una nueva especie de tiburón fantasma, o quimera, descubierta en el mar del Coral frente a Australia en 2025. "Estos tiburones fantasma o quimeras son de los habitantes más misteriosos del océano", afirmó Steeds. Su linaje evolutivo se separó hace unos 400 millones de años, mucho antes de los dinosaurios. Taylor sumó que "tienen ojos muy grandes y a menudo se deslizan frente a las cámaras de las profundidades marinas de forma inquietante".
En Timor Oriental, los investigadores describieron una nueva especie de gusano cinta de colores vivos, con toxinas únicas que hoy se estudian como posibles tratamientos para enfermedades como el alzhéimer y la esquizofrenia. "Tiene una extraordinaria importancia biomédica, debido a los colores y las reacciones químicas que genera", destacó Steeds. La especialista Svetlana Maslakova, del Instituto de Biología Marina de la Universidad de Oregón, explicó que la secuenciación de ADN suele ser la única forma confiable de confirmar si un gusano cinta es una nueva especie, y advirtió que su coloración intensa probablemente actúa como señal de advertencia para los depredadores.
Más allá del asombro, los científicos advierten que trabajan a contrarreloj. En los últimos 200 años, el mar se volvió un 30% más ácido, y si el planeta alcanza un calentamiento de dos grados, el 99% de los arrecifes de coral podrían desaparecer. "Es muy difícil proteger lo que desconocemos", resumió Steeds. La pesca insostenible, no reglamentada e ilegal también aparece como uno de los focos de mayor impacto inmediato según el director de Ocean Census.
🔭 QUÉ VIENE DESPUÉS
El desafío será acelerar la descripción formal de estas especies mientras se refuerzan las medidas de conservación antes de que la crisis climática siga vaciando los océanos.
- Próximo paso: Expandir la plataforma de datos abierta NOVA y sumar más expediciones internacionales
- Interrogante abierto: ¿Podrá la comunidad internacional traducir estos descubrimientos en políticas de protección concretas y rápidas?
- Fuente del artículo: Nota web — BBC News Mundo
Frente a ese escenario, Ocean Census impulsa la plataforma NOVA, que permite a especialistas de todo el mundo registrar nuevas especies para evitar que los descubrimientos se pierdan. Aun así, en promedio pasan 13,5 años entre el hallazgo y la publicación científica oficial, y en el caso de las esponjas el plazo llega a entre 20 y 24 años. Cada nueva especie que sale a la luz no solo amplía el mapa de la biodiversidad marina: también suma argumentos para acelerar las políticas de protección de los océanos.
Fuente: BBC News Mundo