Un 4 de junio de 2011, el volcán Puyehue-Cordón Caulle estalló y cubrió de cenizas a Bariloche, El Bolsón y la región.
El reloj marcaba las cuatro de la tarde del 4 de junio de 2011 cuando el cielo de la cordillera patagónica se apagó por completo. De un minuto a otro, una espesa nube negra oscureció Bariloche, Villa La Angostura y El Bolsón, desatando una lluvia incesante de arena y ceniza. Hoy se cumplen exactamente 15 años de la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle.
Miles de vecinos vieron paralizadas sus rutinas de forma inmediata. Las calles se transformaron en desiertos grises, la visibilidad quedó reducida a cero y el aire contaminado forzó el uso masivo de barbijos. "Fue como de golpe vivir en otro planeta", relató un vecino barilochense al recordar la angustia de aquellas primeras horas bajo el polvo.
El peso de la ceniza
El fenómeno geológico alcanzó un Índice de Explosividad Volcánica 4.
La respuesta comunitaria y la revancha verde
Ante el caos inicial, los propios habitantes armaron cuadrillas para despejar las toneladas de arena acumulada en los techos y evitar derrumbes estructurales. La solidaridad de los voluntarios fue el motor que mantuvo funcionando a las ciudades durante ese largo y oscuro invierno patagónico. A largo plazo, el ecosistema también demostró su enorme capacidad de recuperación: la lluvia de cenizas aportó minerales que terminaron duplicando el ritmo de crecimiento de los árboles en las áreas boscosas.
Este 4 de junio, localidades como Villa La Angostura conmemoran el Día del Voluntario y la Solidaridad, recordando el aniversario con el sonido de las sirenas de bomberos en honor a quienes limpiaron las calles cuando la naturaleza no daba tregua.