Puesto Villegas: La ruptura del vínculo
"No hay apuros, todos son sospechosos hasta que termine el trámite, o al menos eso hacen sentir".
En medio del frío patagónico y la falta de servicios básicos, los controles en el destacamento de Villegas generan el rechazo de los viajeros. Entre baños clausurados y demoras excesivas, la institución se distancia de la comunidad.
La conmemoración del aniversario de Martín Miguel de Güemes, el héroe gaucho que encarnó la hermandad con el pueblo, fue el marco perfecto para evidenciar la profunda desconexión que hoy mantiene el puesto de Gendarmería Nacional en Villegas. Mientras la historia recuerda a un Güemes que acercaba las instituciones a la gente, la realidad cotidiana en el tramo de la Ruta 40 entre Bariloche y El Bolsón muestra otra cara.
Los reclamos son constantes y se agudizaron tras los operativos de anoche, una jornada de temperaturas bajo cero donde la falta de empatía quedó al descubierto.
Una rutina que castiga al viajero
El modus operandi es conocido: la intercepción de colectivos —principalmente de la empresa Vía Bariloche— para operativos de control. La búsqueda de sustancias ilícitas se traduce en una espera de al menos una hora para todos los pasajeros.
"No hay apuros, todos son sospechosos hasta que termine el trámite, o al menos eso hacen sentir", cuenta María, una vecina que utiliza frecuentemente este corredor para llegar a sus turnos médicos en Bariloche. La situación se vuelve crítica cuando los pasajeros, ante la demora, ven peligrar conexiones aéreas o turnos de salud esenciales.
El comentario es claro "De noche no hay controles ( 20 a 8 am ) , si un narco decide pasar kg de lo que sea, lo hará en un colectivo diurno?.... ( sentido común )" comentan arriba del micro mientras esperan que el tramite termine.
A la falta de agilidad en los procedimientos se suma el mal estado de los servicios. Desde hace meses, los dos baños destinados al público permanecen clausurados. La pregunta de los usuarios es recurrente: ¿es realmente una cuestión de mantenimiento o una falta de voluntad de servicio?. Nos quedan las imagenes del paso cardenal samore y el estado de los sanitarios aun clausurados.
Aislamiento en plena ruta
El escenario anoche fue especialmente complejo. En una zona donde la conectividad digital es precaria, la negativa a compartir la red wifi del puesto se convirtió en un símbolo de la gestión actual. Juan, quien viajaba en el servicio nocturno, fue tajante: "No comparten wifi, ni para mostrar documentación online ni por solidaridad".
Esta Gendarmería, compuesta mayormente por efectivos "golondrina" formados bajo una lógica estrictamente técnica, parece haber roto el vínculo histórico que la unía al poblador local. El uniforme, con estas actitudes, ya no representa al "fiel compañero del vecino", sino a una estructura que impone distancia.
Como bien advierten quienes transitan a diario este camino: sembrar apatía tiene sus consecuencias. El respeto institucional no se exige por decreto, se construye con el trato cotidiano que hoy, en Villegas, brilla por su ausencia. Siempre hay Gendarmes que marcan la diferencia y son la excepción, pero el verticalismo de la fuerza hace que sea una cuestión de arriba para abajo, si los jefes, con lo indican... no pasa.


