El 8 de agosto, el peronismo provincial ungirá a la intendenta de Roca como su candidata a gobernadora. Buscan ampliar alianzas para enfrentar al oficialismo y dar una señal de orden a la interna nacional.
El peronismo de Río Negro picó en punta de cara a las elecciones ejecutivas de 2027. Mientras a nivel nacional la interna justicialista no da tregua, el PJ rionegrino acordó encolumnarse detrás de María Emilia Soria para pelear por la gobernación.
La intendenta de General Roca, que transita su segundo mandato en la segunda ciudad más poblada de la provincia, será la protagonista de un encuentro clave el próximo 8 de agosto. Ese sábado, las distintas tribus justicialistas van a formalizar el respaldo a su candidatura.
Armado amplio y mirada en Bariloche
Soria sabe que los votos propios no alcanzan para recuperar un gobierno provincial esquivo para el peronismo desde hace dos décadas.
La estrategia pasa por sumar aliados de otros sectores, como el Frente Renovador y el Frente Grande, reeditando la ingeniería electoral que les permitió ganar las legislativas de 2025 con casi el 31% de los votos. Además, la intención es que el compañero de fórmula salga de Bariloche, la plaza con mayor peso electoral de Río Negro. Ese casillero todavía está en blanco y servirá como moneda de cambio para sellar acuerdos con extrapartidarios.
En el entorno de la intendenta roquense leen el mapa político con pragmatismo: “Tenemos que ampliar y aglutinar a otros sectores porque es probable que el PRO y el radicalismo vayan junto a La Libertad Avanza. Hay que juntar fuerzas”.
Un mensaje a la conducción
La foto de unidad rionegrina funciona también como un dardo por elevación a las disputas de la conducción nacional. Demuestra que el consenso es una vía rápida para acortar distancias en escenarios adversos.
En Río Negro no hay PASO. La boleta opositora ya tiene su primer nombre firme impreso para el 2027.