El neumonólogo Guillermo Montiel evaluó a 278 vecinos de la región y reveló que el 63% presenta síntomas respiratorios activos. El humo de las quemas invernales, sumado a los incendios forestales, genera un daño pulmonar directo y silencioso.
El humo permanente en el valle tiene un costo médico concreto. Así lo demostró la reciente Campaña de Salud Respiratoria impulsada por vecinos autoconvocados de "Lago Puelo Libre de Humo" y profesionales del Hospital de Área de El Bolsón. Tras evaluar a 278 residentes de la Comarca Andina, los resultados preliminares encendieron una luz roja: seis de cada diez vecinos tienen hoy síntomas respiratorios activos, como tos crónica o disnea.El neumonólogo Guillermo Montiel, del Hospital Fernández de Buenos Aires, viajó a la zona para encabezar las espirometrías y mediciones de saturación de oxígeno. Su diagnóstico fue tajante respecto a la inversión térmica que, durante el invierno, estanca la polución de las quemas sobre las ciudades.
“Somos fumadores pasivos. Porque estamos respirando un aire que tiene muchas partículas, no solamente la calidad del aire medida por las partículas, sino por los gases de combustión”, explicó el especialista durante la presentación del informe.
La combinación resulta letal para los pulmones. Al humo masivo de los incendios forestales de verano se le suma la quema de biomasa y residuos forestales que arranca en otoño y castiga a la población hasta entrada la primavera.
“Si estás en un lugar cerrado, aunque sea un poquito ventilado, vas a notar que ese humo te molesta. Te permiten vivir en un ambiente lleno de humo. Es como una cosa ilógica, sobre todo porque estamos hablando de la regulación de las quemas concretamente”, cuestionó Montiel.
El impacto golpea de lleno a personas con asma, EPOC o patologías alérgicas crónicas. Para agravar el panorama, el relevamiento detectó una tasa altísima de tabaquismo local: el 51% de los consultados fuma. Montiel lo graficó de forma cruda: un paciente puede consumir unos 11 atados al año, pero al sumar el humo ambiental diario de la Comarca, la carga tóxica para su sistema respiratorio se multiplica exponencialmente.
Frente a este escenario y la falta de un centro hospitalario con terapia intensiva para absorber la demanda, la propuesta médica y vecinal apunta a un cambio urgente de gestión pública: prohibir la quema urbana y reemplazarla con el chipeo de residuos.
“Si ponés una chipeadora, el volumen te lo reduce de 15 a 1. Chipeá y recolectá”, reclamó el médico, marcando que en otras zonas urbanas de Argentina o en provincias como Misiones la quema de residuos a cielo abierto ya es "impensada".
Tras procesar estos datos, el equipo médico confirmó que entre agosto y septiembre regresará a la Patagonia para replicar las mediciones de capacidad pulmonar en El Hoyo y Villa La Angostura.
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