A tres meses de asumir, la directora confirma el refuerzo del plantel de enfermería y proyecta la apertura del edificio para 2027. Además, detalla cómo absorben la demanda privada y la llegada de equipamiento clave.
Por Rodry
Apenas pasaron tres meses desde que Myrna Lamberto tomó el control del Hospital Zonal de Bariloche, y la agenda ya le exigió lidiar con temporales de nieve y traslados de urgencia desde la comarca andina. La directora logró sortear la contingencia apoyada en las ambulancias cero kilómetro y el trabajo coordinado con Protección Civil, Vialidad y Gendarmería.
El foco fuerte de esta primera etapa estuvo puesto en el recurso humano. “Logramos en menos de tres meses más de 25 agentes de salud que ingresaron y que están fortaleciendo los diferentes servicios”, detalla Lamberto. El grueso de esas incorporaciones fue a enfermería, un área que espera sumar seis profesionales más este mes mediante convocatorias provinciales y nacionales.
La urgencia por engrosar el personal tiene un motivo de fondo: el nuevo edificio del hospital. La obra, que concentrará internación, quirófanos e instrumentación, demanda un plantel más robusto, incluyendo mucamos, camilleros y seguridad. La fecha que manejan en el Ministerio de Salud para cortar la cinta es el primer trimestre de 2027, momento para el cual estiman sumar otras 20 personas.
La complejidad geográfica de la región también exige tecnología. El hospital acaba de sumar una incubadora de transporte de alta complejidad, diseñada para acoplarse directamente al sistema de fijación de las nuevas ambulancias. “Esperemos usarla poco, porque es solamente para traslados al aeropuerto o a neonatología de otra institución”, aclara la médica.
Puertas adentro de las salas, los números reflejan un cambio de época. Los nacimientos cayeron cerca del 40% en la última década, un fenómeno que Lamberto asocia a las campañas de salud sexual y a una franja de jóvenes que “eligen no ser papás, o serlo más adelante”. Sin embargo, la terapia intensiva pediátrica —la única pública en la zona, con alcance hasta Neuquén— se mantiene con una altísima demanda.
El contexto económico también pega en los pasillos. La caída de coberturas empuja a más pacientes del sector privado y afiliados de PAMI hacia la guardia del Zonal. Lejos de colapsar, Lamberto asegura que absorben esa demanda sin descuidar el sistema y mantienen un acuerdo constante con las clínicas privadas para derivar cuando la internación pública no da abasto.
Frente al histórico problema de la falta de vivienda que aleja a los especialistas de Bariloche, la provincia habilitó un plan que cubre alquileres por períodos de dos a cinco años. “Es una herramienta atractiva y ojalá podamos cautivar a ese pool de profesionales”, se entusiasma.
Fuera de la oficina y los pasillos del hospital, la directora tiene su propio escape en la cordillera, lejos de las pistas hiperconectadas del cerro Catedral y muy ligada a su etapa previa en El Bolsón. “Mi corazón en el Perito Moreno es de muchos años. Es como ir a esquiar al patio de casa”, define.

