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Cannabis medicinal en Lago Puelo: cómo funciona el dispensario municipal que enseña a cultivar

La localidad consolidó un programa integral que entrega aceites y cremas a pacientes bajo supervisión médica. El objetivo central no es comercial, sino educativo: lograr que cada persona aprenda a elaborar su propia medicina legalmente.

Lago Puelo dio un paso firme en la región con la conformación de su División de Gestión de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial, surgida a partir del Consejo Consultivo local. La iniciativa no solo asesora y dispensa productos terapéuticos, sino que apuesta a la independencia total de los vecinos mediante la enseñanza del autocultivo.



Detrás del proyecto está Yoli Naín, quien llegó a la planta buscando alivio para una neuralgia del trigémino que le provocaba descargas faciales insoportables. Tras probar alternativas convencionales sin éxito, un profesional le cambió la perspectiva frente a su diagnóstico.

"Me dijo: 'Hacete la idea de que no te vas a curar, pero no tenés que acostumbrarte al dolor, podés tener una alternativa'", relató Yoli en diálogo con VivoInformado.



Acompañada por el médico Vicente Masaglia, pasó de ser paciente a desarrollar fitoderivados. Hoy, esa experiencia se volcó a la gestión pública. El sistema municipal funciona con un abordaje clínico: evalúan cada caso mediante un formulario de salud, cruzan datos sobre medicación previa y entregan dosis de prueba de aceites o cremas para patologías como psoriasis, fibromialgia, insomnio o dolores reumáticos.

La autonomía como meta El objetivo del espacio es garantizar el acceso seguro a terapias que mejoren la calidad de vida. Atienden en la oficina de Turismo municipal, frente a la plaza central, bajo cita previa para resguardar la confidencialidad de los vecinos que se acercan.

"Buscamos esa autonomía, que la gente pueda ser autocultivadora y crear su propio producto", explica Naín sobre el acompañamiento que ofrecen, el cual va desde asesoramiento para inscribirse en el Reprocann hasta la selección de la semilla adecuada para cada dolencia.

Para Naín, el proceso de aprendizaje tiene un valor que excede lo químico: "El solo cultivar una planta también es terapéutico. Ese contacto con la plantita, el cuidarlo".

El programa municipal ya arrojó resultados medibles. Durante el último año, el primer grupo de pacientes que ingresó al dispositivo recibiendo aceite provisto de forma gratuita logró tramitar sus permisos nacionales, aprendió las técnicas de cultivo en sus propios domicilios y actualmente elabora su propia medicina.

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