El joven cordobés, consagrado como el gran fenómeno de la música popular actual, hizo valer todo su carisma desde el primer segundo. Con una propuesta que combinó frescura, talento y un arsenal de éxitos que marcan el pulso del país, el artista transformó el frío patagónico en un verdadero volcán de ritmo y alegría
El verdadero show, sin embargo, se armó abajo del escenario: el público fue un coprotagonista estelar que se entregó por completo de principio a fin. Una multitud eufórica de vecinos y turistas de todas las edades colmó la emblemática plaza, armando un mar de brazos en alto, banderas y pogos familiares que no dieron tregua un solo instante
Con una conexión total con la gente y una energía arrolladora, el paso de Luck Ra por esta edición de la fiesta quedó grabado a fuego. La noche concluyó con una ovación cerrada que retumbó en las paredes de piedra del recinto, dejando en claro que el calor de la gente y la buena música pueden hacerle frente a cualquier invierno.