Ficha de Servicio Rural: Posta Manso Inferior
Atención PrimariaCuando el río Manso crece y anega senderos vecinales, las distancias en la cordillera se miden en voluntad. Javier Muñoz, agente sanitario de la posta del Manso Inferior, recorre cada puesto campesino sin reparar en los obstáculos del terreno. Con un bolso al hombro y los controles sanitarios al día, su presencia en las casas de los pobladores combina asistencia técnica de salud con una escucha atenta de las necesidades cotidianas.
Mientras asiste a las familias de la cuenca, Javier debe recurrir a una pequeña embarcación para franquear el agua acumulada que cerca los ingresos a su propia vivienda.
Atender al prójimo con el agua en el propio patio
Detrás del compromiso público convive la realidad personal. Pese a que el avance de la crecida rodeó su propiedad obligándolo a ingresar y salir en bote, Muñoz no interrumpió su labor en la posta. Su testimonio refleja la templanza patagónica de quienes conocen la fuerza de los elementos y priorizan la red comunitaria por sobre los contratiempos domésticos.
En el paraje, la relación de confianza se construye con mates compartidos y respeto por el saber de los mayores. Muñoz recuerda cómo los pobladores más antiguos anticipaban fenómenos complejos —como la recordada invasión de roedores del año 2011— transmitiendo lecciones de supervivencia que ningún manual formal enseña en un aula.
"Que un vecino te invite un vaso de agua o te abra la puerta de su cocina ya es un montón; acá la gente te enseña todos los días", reflexiona Muñoz.
Con 16 años de trayectoria ininterrumpida en la región y un proyecto de cabañas turísticas familiares que también aguarda la normalización del río, Javier Muñoz resume el temple de la gente del Manso: sostener la guardia en pie aun cuando la naturaleza desafía los límites del hogar.