Radiografía política de la semana en El Bolsón
Asi fue la apertura editorial del programa con voz y voto .
El Concejo Deliberante quedó bajo la lupa por la falta de asistencia de varios ediles a las comisiones de trabajo. Mientras tanto, tras un llamado licitatorio desierto que dejó a los vecinos incomunicados, el Municipio debió dar marcha atrás con La Golondrina.
En El Bolsón se pagan dietas millonarias, viáticos, combustible y cajas chicas, pero varios de los siete concejales eligen no poner el cuerpo en las comisiones donde verdaderamente se cocinan las ordenanzas. El dato surgió tras un pedido formal de informes presentado al presidente del Concejo Deliberante, Agustín Guasco, para conocer el registro real de asistencia de cada edil durante el último año.
La maniobra habitual es conocida en los pasillos legislativos: mandar secretarios a las comisiones de labor para figurar en el expediente y recién aparecer en el recinto para levantar la mano en las sesiones que se transmiten por YouTube. La situación genera malestar porque las comisiones no se transmiten al público y esconden el ausentismo reiterado de quienes cobran más de dos millones de pesos mensuales para legislar.
Secretarios de reemplazo y falta de debate
El mecanismo expone una contradicción de fondo en la representación política local. Las comisiones son la instancia técnica donde se discuten los expedientes, se corrigen errores y se frena o aprueba lo que luego impacta en la comunidad.
"La mayoría frecuentemente decide no asistir a las comisiones de labor y manda a su secretario. Si no les gusta, perdón, pero vayan a laburar".
El señalamiento apunta a transparentar qué concejales cumplen efectivamente con la carga laboral completa y quiénes se limitan al rol testimonial de la sesión ordinaria quincenal, delegando la discusión previa en empleados de bloque.
El costo de negociar mal: el regreso de La Golondrina
El otro frente caliente de la semana se concentró en el transporte de pasajeros. Luego de cortar relación con la empresa La Golondrina y convocar a una licitación de urgencia para cubrir siete líneas con nuevas firmas y combis, el resultado fue contundente: no se presentó nadie.
El llamado desierto obligó al Ejecutivo a negociar modificaciones y recontratar a la misma prestataria histórica. En el medio, el costo del traspié político lo pagaron los usuarios de parajes como Mallín Ahogado, que pasaron semanas pagando remises y fletes particulares para llegar al hospital o a sus puestos de trabajo en el radio céntrico.
Cruces territoriales y clima electoral
La tensión también escaló en los barrios. La secretaria de paticipacion ciudadana municipal María Eugenia Carrizo salió al cruce de cuestionamientos vecinales y apuntó contra sectores que buscan posicionarse de cara al calendario electoral entorpeciendo tareas operativas, como los operativos de limpieza y retiro de chatarra."No voy a tolerar ni permitir que ciertas personas que están en modo campaña se desdigan si atacan a la municipalidad. Quieren ensuciar para ganar votos".
Carrizo remarcó que las ordenanzas que generaron protestas recientes salieron de iniciativas legislativas conjuntas con el Consejo Ambiental y grupos vecinales, y criticó a los dirigentes que toman distancia cuando las medidas provocan el reclamo ciudadano frente al edificio municipal.
El Concejo Deliberante deberá responder en los próximos días la solicitud sobre las planillas de asistencia de sus integrantes, en una definición administrativa que dejará expuesto el presentismo real en los bloques.
Fuente: Cobertura periodística Con Voz y Voto / Archivo VivoInformado.

