Caída constante
Un declive de años agravado por temporadas truncadas desde fines de enero a causa de incendios forestales recurrentes.
Presión desleal
Ingreso masivo de paquetería y fletes de comercio electrónico que sortean las cargas fiscales del local a la calle.
Propuesta legislativa
Ordenanza de excepción para eximir el canon de habilitación a comercios que se muden para achicar alquileres.
El castigo burocrático ante la necesidad de achicarse
El dirigente mercantil Claudio Straitas volvió a poner sobre la mesa la crítica realidad del sector comercial regional a través de un testimonio difundido por Rodrigo Sotomayor en Límite42. Remarcó que el declive de la actividad no es un problema reciente ni imputable únicamente a una gestión, sino un arrastre histórico agravado por temporadas turísticas que quedan desiertas antes de febrero debido a los incendios forestales recurrentes.
En este escenario, trasladarse hacia un local con alquiler más accesible se transformó en la única salida para subsistir, pero se topa con una barrera municipal. Quien busca bajar gastos debe asumir de cero una habilitación comercial completa, sumada al flete, las modificaciones eléctricas y la nueva cartelería.
Un conjunto de costos que empuja al comerciante a quedarse en locales inviables o cerrar definitivamente.
El municipio recauda una tasa puntual pero arriesga la baja del padrón.
Se valida la inspección de seguridad previa y el comercio continúa tributando.
Una ordenanza rápida para evitar locales con persiana baja
Straitas remarcó que las herramientas jurídicas están al alcance de los concejos deliberantes cuando existe voluntad política. Planteó que, cuando un titular acredite sin trabas burocráticas que busca reducir su alquiler en otro inmueble, el municipio compute la habilitación previa o condone el arancel administrativo, manteniendo únicamente las inspecciones de seguridad edilicia.
La advertencia apunta a la falta de empatía de ciertos propietarios de salones céntricos y a la competencia de la venta virtual por encomiendas que ingresa diariamente sin soportar las cargas operativas que afronta el mostrador patagónico.
La alternativa que deja flotando el debate es aritmética pura para las finanzas de la comuna: resignar el cobro administrativo de una habilitación por traslado resulta mucho más conveniente que perder un contribuyente que ya no volverá a levantar su persiana.
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