El reciente anuncio de la Municipalidad de General Roca sobre el desdoblamiento del pago de los salarios a los trabajadores municipales del mes de octubre es la confesión oficial de un fracaso rotundo. El "modelo Soria", que lleva casi un cuarto de siglo enquistado en el poder, ha fundido las arcas de nuestra ciudad.
Durante 24 años, la misma familia ha manejado la municipalidad como si fuera su feudo privado. Su gestión se ha caracterizado por una absoluta falta de transparencia y un despilfarro constante de los fondos públicos en cuestiones completamente superfluas. Se gastaron la plata de los contribuyentes en circo, y ahora que la realidad toca la puerta, los que pagan los platos rotos son los empleados municipales que deben cobrar sus haberes en cómodas cuotas.
La excusa del Ejecutivo municipal es casi una tomada de pelo a la inteligencia de los roquenses. Ahora resulta que suspenden el "Festival de la Sidra" y le echan la culpa a la lluvia y al fenómeno de "El Niño" por el aumento de sus gastos operativos. No, señores: la única verdadera catástrofe que ha sufrido Roca es la irresponsabilidad fiscal de una gestión que nunca entendió lo que es cuidar el dinero del contribuyente. No pueden tapar con alertas meteorológicas lo que es evidente para todos: quebraron el municipio.
En la administración del Estado hay magia y la economía no perdona: si durante décadas gastas más de lo que ingresa para sostener la maquinaria política, el resultado inevitable es la crisis financiera. Se llenaron la boca hablando de "Estado presente", pero a la hora de la verdad, no pueden ni garantizar el pago básico del 100% del salario en tiempo y forma. Pasaron del superávit al superdeficit sin escalas.
General Roca necesita con urgencia un baño de realidad, sentido común y, sobre todo, orden fiscal. Exigimos que abran muestren las cuentas, que transparenten en qué se patinaron nuestros impuestos y que dejen de usar los recursos del Estado para sostener sus privilegios del Clan familiar que solo sabe vivir del esfuerzo de los roquenses.
Es hora de terminar con esta dinastía política que nos ahoga a base de asfixia impositiva y empezar a construir un municipio moderno, eficiente, austero y que respete, de una vez por todas, el esfuerzo de los ciudadanos que se levantan a laburar todos los días.
Nicolás Suárez Colman Presidente - Impulso Río Negro
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