La elección de convencionales constituyentes consolidó una mayoría formal para el oficialismo local, pero la aritmética muestra fracturas de fondo rumbo a 2027.
Ganó el acuerdo, no la marca provincial
Alberto Weretilneck buscó en Bariloche una victoria inapelable sobre el peronismo y el mileísmo que sirviera de plataforma para su plan de reelección en 2027. La nómina compartida con el intendente Walter Cortés se adjudicó 8 de las 15 bancas, asegurando el control de la Convención. Sin embargo, al desarmar los 19.994 sufragios obtenidos por Estamos Haciendo Bariloche y cotejarlos con las municipales de 2023, la cuenta exhibe que la alianza cosechó menos que la suma de sus partes por separado.
En 2023, Cortés (PUL) y Arabela Carreras (JSRN) sumaron el 41,5%. En esta compulsa unificada alcanzaron el 35,7%. El aporte neto atribuible al gobernador se redujo a unos 7.017 votos.
La participación cayó al 50,8%, mientras que el voto en blanco bajó drásticamente del 13,5% al 2,0%. Quien antes iba a la escuela a votar en blanco, esta vez prefirió no salir de su casa.
El voto bronca migró a la abstención y a la izquierda
Uno de cada dos barilochenses habilitados no concurrió a votar. Ese desencanto ciudadano se bifurcó: por un lado, una masa de cerca de 8.000 electores que engrosó directamente el ausentismo; por el otro, un respaldo explícito a la izquierda, que trepó del 1,9% al 9% de los votos positivos entre sus dos expresiones, garantizando un escaño para el FIT PTS-MST. Ninguna de las estructuras tradicionales logró retener ni entusiasmar al electorado castigo.
Los techos de la centroderecha y el peronismo
La Libertad Avanza, junto al PRO y CREO, capturó el 12,8% y dos bancas. Al evaluar todo el arco de centroderecha (incorporando a Primero Río Negro), el espacio marcó un 16%, idéntico al 16,6% que ostentaban en 2023. Sin Javier Milei en la boleta, la marca libertaria redistribuyó simpatías antiperonistas previas sin ganar terreno nuevo. En la vereda justicialista, Andrea Galaverna mejoró su registro personal llegando al 16,9% con Fuerza Bariloche, pero la totalidad del voto peronista retrocedió del 26% al 22,6%, ratificando que el agrupamiento interno no alcanza por sí solo para perforar techos electorales.
La octava banca de Cortés y Weretilneck fue la última en distribuirse mediante sistema D'Hondt. A La Libertad Avanza le faltaron apenas 328 sufragios para arrebatarle el quórum propio al oficialismo.
De cara a la reelección provincial de 2027, la contienda barilochense dejó en claro que la supremacía en la ciudad depende más de la estructura municipal de Walter Cortés que de la maquinaria propia de Juntos Somos Río Negro.
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