Una joven de la zona Andina de Río Negro denunció que su expareja le revisó el celular, sacó capturas de pantalla y se las mandó a su jefe. Un Juzgado de Paz le prohibió al hombre mantener cualquier tipo de contacto con ella, incluso por teléfono y redes sociales.
Las capturas llegaron al empleador
Según la demanda, el episodio ocurrió durante una visita del hombre al domicilio de ella. Tomó el celular, revisó su contenido y envió las capturas al empleador de la mujer.
La denunciante sostuvo que no era la primera vez. Describió a su expareja como una persona controladora y aseguró que las discusiones entre ambos podían llegar a episodios de violencia física.
Según la denuncia
Separados hace cuatro años, con un hijo en común
La pareja estaba separada desde hacía unos cuatro años. Seguían en contacto por el cuidado del niño, pero no tenían acuerdo judicial ni extrajudicial. Los encuentros se organizaban solo de palabra, sin días ni horarios.
En la audiencia, la mujer amplió la denuncia. Contó que él le cuestionaba con quién salía, a quién veía, qué ropa usaba y adónde iba. Y que cuando retiraba al niño la llamaba una y otra vez para saber dónde estaba y con quién.
Aclaró que no quiere impedir que el chico vea a su padre. Pidió medidas para evitar el contacto directo con el denunciado.
La versión del hombre
El denunciado dio su propia versión. Dijo que cuando fue a buscar a su hijo, la madre y la abuela del niño le dijeron que no podía llevárselo porque había una prohibición judicial. Eso, según él, terminó en una discusión con forcejeos y hechos de violencia.
Afirmó que después fue a la Comisaría a dejar constancia y presentó una copia ante el juzgado. Dijo que hasta ese momento creía tener buena relación con la madre y anunció que recurriría a un abogado para pedir que la Justicia regule el cuidado personal del niño.
Dos relatos ante el juez
Prohibido por orden judicial
Lo que ordenó el juez
El juez de Paz analizó las declaraciones de ambos y consideró que había elementos para dictar una medida cautelar urgente. Señaló que los padres no lograron organizar el cuidado del niño y que la falta de días y horarios definidos favorecía encuentros imprevistos y nuevos conflictos.
Remarcó que el caso debía analizarse con perspectiva de género, por las conductas de control denunciadas. Se apoyó en la legislación de protección contra la violencia hacia las mujeres y en el protocolo de abordaje con perspectiva de género del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro.
Le ordenó al hombre abstenerse de todo contacto personal, telefónico o digital con su expareja: llamadas, mensajes, correos, redes sociales y cualquier otro medio. También le prohibió publicar o difundir imágenes de la mujer o de su grupo familiar.
Las actuaciones fueron remitidas al fuero de Familia, donde seguirá el trámite y donde el padre anticipó que pedirá regular el régimen de cuidado del niño.
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