Neuquén y Nación destraban la obra de mitigación exigida por la Corte Suprema de Justicia para frenar inundaciones.
El peso de los datos empíricos
La Corte Suprema de Justicia le marcó la cancha al Estado Nacional. Tras un extenso derrotero judicial iniciado por una demanda en 2008, Nación y Neuquén firmaron finalmente el acuerdo para ejecutar obras de mitigación clave en el complejo Portezuelo Grande.
Horacio Collado, secretario técnico de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), explicó en diálogo con Canal 10 que el diseño original de la represa quedó desfasado. Cuando se construyó, los ingenieros contaban con un registro hidrológico de apenas 50 años. Hoy, con 110 años de datos sobre la mesa, los números obligan a recalcular.
Al analizar los eventos climáticos intensos de la última década, Collado aseguró que "la actualización de la hidrología dio que esa obra era insuficiente para cualquier nueva crecida".
El nuevo canal derivador funcionará como un "fusible" hacia el embalse Los Barreales ante tormentas extremas.
El tiempo que tardó el gobierno nacional en certificar un convenio para acatar la orden judicial.
El canal fusible y la barrera de los 18.000 m³
Frente a la imposibilidad de esperar los tiempos y el financiamiento de megaproyectos como Chihuido 1 y 2, la alternativa inmediata apunta a replicar el modelo del Dique Ballester con el Lago Pellegrini. Se construirá un canal de derivación hacia el embalse Los Barreales.
Si el río trae un caudal brutal que amenace con sobrepasar Portezuelo Grande, el agua se desviará por esta nueva vía. La diferencia en la resistencia del complejo será drástica. Collado detalló los números duros: "Estamos pasando de que si antes se rompía superado los 11.500 metros cúbicos, ahora se va a romper si es superado los 18.000".
Esta firma destraba más de una década y media de parálisis burocrática, un punto que el titular de la AIC destacó al remarcar que pasó mucho tiempo en el que "el gobierno nacional se han hecho los distraídos".
Pese a la tranquilidad que proyecta el nuevo acuerdo y el aumento drástico en los márgenes de seguridad para las poblaciones que viven aguas abajo, la gestión diaria de las presas no da margen para la relajación, especialmente con las anomalías climáticas en el radar.
Frente a las especulaciones sobre El Niño y el acopio de agua, Collado dejó una regla estricta sobre la operación de los embalses en el corto plazo: "El agua viene y la embalsamos, pero hay que ir largando después. Ahora en enero y febrero nosotros tenemos que ir largando todo lo que no largamos ahora".
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