“Dos meses de receso no son descanso: son una forma elegante de no hacer visible lo que ya es invisible.”
El receso del Concejo Deliberante de El Bolsón llega a su fin. Después de casi dos meses “de necesario descanso”, los siete concejales locales se preparan para retomar la actividad legislativa el 1° de marzo. La última sesión formal fue a fines de diciembre de 2025, con una sesión extraordinaria en febrero para tratar un solo tema: el terreno para el bingo de la Fiesta Nacional del Lúpulo.
3 claves rápidas:
Receso de dos meses
Único tema tratado 2026 :Terreno para el bingo
Vuelta sin agenda clara
Mientras tanto, los vecinos siguen preguntándose cuánto cuesta mantener una estructura política que, durante largos veranos, no da señales de vida. En Bariloche, por ejemplo, ya se analiza una revisión de la Carta Orgánica para reducir el número de concejales, argumentando que muchos cuerpos deliberativos funcionan más como escribanías del Ejecutivo que como espacios de debate real o transformación social.
Entre el descanso y la desconexión
La ironía es inevitable: cuesta encontrar otra profesión pública con tanto tiempo de pausa y tan poca rendición de cuentas. ¿Quién representa hoy al vecino común? ¿Quién sostiene que el trabajo del Concejo transforma algo en El Bolsón?. Quitemos la presencia en actos protocolares ( o también vamos a pagar sueldo por "estar").
Las sesiones suelen ser silenciosas, y la tarea legislativa, directamente invisible. No hay difusión de proyectos, ni educación cívica que acerque a los jóvenes al funcionamiento democrático de la ciudad. ¿Hace cuánto que un colegio no visita el recinto? ¿Hace cuánto que no se invita a los estudiantes a simular un día legislativo?
De espaldas al pueblo
Mientras los concejales aparecen sobre los escenarios de actos oficiales o entregando reconocimientos “de interés municipal”, la desconexión con la realidad social se profundiza. Porque si representar al pueblo significa descansar más de lo que se legisla, hay algo que revisar más urgente que el reglamento de sesiones.
El 1° de marzo marca el regreso formal. Hora de guardar las reposeras, abrir los expedientes y —con un poco de suerte— empezar a construir una gestión que se note. A trabajar, muchachos: las vacaciones se terminan… aunque para muchos, recién empiezan las preguntas.


