Un vecino demandó a sus linderos por los daños que les causaron sus gatos. La Justicia le dio la razón: ruidos nocturnos, excrementos y pérdida de ingresos. Los condenaron a indemnizar y a terminar con las molestias.
⚖️ El caso en datos
Lugar
Ingeniero Huergo, Río Negro
Desde cuándo
2023 — conflicto continuo
Juzgado
Juzgado de Paz — demanda menor cuantía
Condena
Indemnización + cese obligatorio
Desde 2023, un vecino de Ingeniero Huergo no podía dormir. Cada madrugada, los mismos golpes sobre las chapas del techo: gatos que saltaban, peleaban y corrían sin parar. Venían de la vivienda de al lado. Y no eran un problema menor.
El ruido nocturno terminó afectando su salud. Pero también su economía. Los inquilinos que vivían en el departamento que él alquila no aguantaron las noches sin descanso y se fueron. Uno de ellos era un joven que estudiaba y trabajaba, y que nunca lograba recuperarse. La situación se volvió insostenible.
Para no dejar el inmueble vacío, el propietario tuvo que bajar el precio del alquiler. Mientras tanto, los desechos de los animales se acumulaban sobre su vivienda.
El vecino presentó una demanda de menor cuantía ante el Juzgado de Paz de Ingeniero Huergo. La acción fue por daños y perjuicios derivados de ruidos molestos e inmisiones producidas por animales. Y el tribunal le dio la razón.
La sentencia no solo establece el pago de una indemnización. También obliga a los vecinos a prevenir y eliminar toda fuente de molestias injustificadas. Un fallo doble: reparación del daño y obligación de actuar.
Las advertencias no alcanzaron
El caso tiene historia. Antes del juicio, ya habían existido denuncias en el Juzgado de Faltas Municipal, con sanciones que los vecinos nunca cumplieron. Esa conducta pasiva fue determinante para el tribunal.
Los demandados negaron los hechos. Dijeron que sus animales están castrados y que ejercen una tenencia responsable. También argumentaron que en la zona hay sobrepoblación de animales y que no podía atribuírseles la conducta denunciada. Además, acusaron al propietario de exagerar los perjuicios y de hostigar a los vecinos.
El juez no les creyó.
Durante el proceso se presentaron pruebas documentales y testimoniales. Un testigo que había alquilado el departamento del actor declaró que los ruidos eran diarios y nocturnos, que le impedían descansar, y que eso fue lo que lo llevó a mudarse. Su testimonio fue clave.
🔍 Dos versiones, un solo fallo
Lo que dijeron los vecinos
- Gatos castrados y con tenencia responsable
- Hay sobrepoblación en la zona; no son culpables
- El denunciante exagera y hostiga
Lo que probó el tribunal
- Ruidos diarios y nocturnos desde 2023
- Un inquilino se mudó por el malestar
- Sanciones previas del Juzgado de Faltas sin cumplir
- Conducta ilegal por omisión y daño moral probado
El umbral de tolerancia que se rompió
El juez analizó el caso bajo el Código Civil y Comercial, que regula las inmisiones entre vecinos —es decir, las perturbaciones que un fondo genera sobre otro—. Concluyó que las molestias superaron el umbral de tolerancia normal, tomando en cuenta la frecuencia, el horario nocturno y la duración del conflicto.
"Se consideró acreditada la conducta ilegal por omisión: ante las advertencias y los llamados de atención, los vecinos no actuaron."
— Juzgado de Paz de Ingeniero Huergo
También se tuvo en cuenta la ubicación física de las propiedades, que facilita el paso de los animales entre ambos fondos.
El daño moral sufrido por el propietario quedó probado. Y la condena es firme: indemnización y obligación de terminar con el problema.
Un fallo que, en una localidad patagónica y desde un juzgado de paz, le pone límites claros a algo que muchos vecinos viven pero pocos llegan a resolver por la vía judicial.
Fuente: vivoinformado.com.ar
