En muchas localidades de Río Negro, el Juzgado de Paz no solo representa la puerta de entrada al sistema judicial: en numerosos casos, es la única. Desde ese lugar cercano, cotidiano y muchas veces imprescindible, se sostiene una parte central del acceso a la justicia en la provincia.
Con esa perspectiva, jueces y juezas de Paz de Bariloche -Leandra Asuad-, Pilcaniyeu -Víctor Fernández-, Comallo -Mauricio Hermosilla-, El Bolsón -Marcelo Muscillo-, Río Chico -Felix Fhaile-, Dina Huapi -Leonardo Pacheco-, Ingeniero Jacobacci -Antonio Tascón- y El Manso – Conrado Fernández-, participaron de una capacitación orientada a fortalecer herramientas clave para su tarea diaria.
La apertura estuvo a cargo del presidente del Superior Tribunal de Justicia, Ricardo Apcarián, quien puso en valor el trabajo que se realiza en cada comunidad. Destacó la legitimidad de la Justicia de Paz y su rol en las localidades más pequeñas, donde muchas veces constituye el primer y único vínculo entre la ciudadanía y el sistema judicial.
La actividad se inscribió en el Plan de Formación Integral de la Escuela de Capacitación Judicial y retomó lo establecido por la Acordada 19/2023, que fijó la obligatoriedad de aplicar las Reglas de Heredia y de Brasilia en la publicación de decisiones judiciales . En ese marco, el taller propuso una reflexión sobre cómo garantizar la publicidad de los actos judiciales sin descuidar la protección de los datos personales.
Durante el encuentro, Juan Cruz García y Fabricio Álvarez, de la Dirección de Comunicación Judicial, trabajaron sobre criterios de anonimización y disociación de datos. A partir de ejemplos concretos, se abordaron situaciones habituales en la práctica diaria y se compartieron herramientas para comunicar decisiones judiciales sin exponer información sensible, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
La jornada también incluyó un espacio dedicado a los conflictos de menor cuantía, una de las competencias más frecuentes en los Juzgados de Paz. Los jueces Santiago Morán e Iván Sosa Lukman aportaron criterios prácticos para su abordaje, con el objetivo de favorecer respuestas ágiles y cercanas a las necesidades de cada comunidad.
La actividad contó con la participación de Laura Licera, Inspectora de Justicia de Paz, y se desarrolló en un clima de intercambio entre quienes, día a día, sostienen la presencia judicial en el territorio.
En una provincia extensa y diversa, donde las distancias muchas veces condicionan el acceso a derechos, los Juzgados de Paz cumplen una función esencial. La formación continua, en ese contexto, no solo fortalece capacidades técnicas, sino que también reafirma un modelo de justicia más próxima, accesible y atenta a las realidades locales.