María Valenzuela, referente del sector, presentó un censo en el municipio de El Bolsón. Buscan autonomía vecinal para resolver el colapso de infraestructura y poder sostener un comedor de fin de semana.
Los vecinos del sector Ex Promeba presentaron un censo y un pedido formal en la mesa de entradas del Ejecutivo municipal para separarse del barrio Esperanza. La iniciativa busca lograr la jurisdicción propia para destrabar reclamos históricos: la regularización de las tierras y la conexión oficial a las redes de agua y electricidad.
La zona está ubicada en una cuenca naturalmente húmeda al límite con Chubut, lo que castiga de lleno la calidad de vida. "En invierno ponés media pala, ya te salió agua y tenés agua", graficó María Valenzuela, la vecina que impulsó el empadronamiento. Esta humedad constante sube por las paredes, pudre las casas de madera y agrava las enfermedades respiratorias de las familias.
Radiografía de una urgencia
El petitorio del Ex Promeba detalla tres focos críticos que empujan el pedido de autonomía barrial en El Bolsón.
💧 Sin Servicios
A partir del callejón 6 no hay medidores oficiales. Los vecinos dependen de conexiones eléctricas informales y redes de mangueras compartidas.
📜 Tierras
La falta de regularización dominial bloquea el ingreso de las empresas de servicios y perpetúa los problemas de inundación en la cuenca.
🍲 Emergencia
Ante el vacío de los fines de semana, se organizan viandas autogestivas para cubrir baches de asistencia alimentaria comunitaria.
"Yo me largué de corajuda, porque alguien tiene que activar, si no vamos a seguir toda la vida."
— María Valenzuela, vecina del Ex Promeba
La mayor traba técnica es dominial. Hasta el callejón cinco los servicios están al día, pero más allá de ese límite muchos terrenos no están regularizados. Esto impide que se instalen pilares de luz oficiales. Los vecinos sobreviven con conexiones informales peligrosas, calefaccionándose con electricidad en viviendas precarias, y pasándose mangueras para compartir el agua.
"La prioridad es el agua y la luz. Yo me largué de corajuda porque alguien tiene que activar, si no vamos a seguir toda la vida", explicó Valenzuela.
A la crisis de infraestructura se suma la urgencia alimentaria. Los espacios que asisten en la zona (como la Casita F y el centro comunitario) reparten raciones durante la semana, pero la contención desaparece los sábados y domingos. Para frenar el hambre, un grupo de mujeres empezó a organizar viandas de fin de semana, reclamando donaciones a los comercios locales y pidiendo el acompañamiento formal de Desarrollo Social.
El petitorio vecinal con los datos del censo ya está en el municipio de El Bolsón, a la espera de una respuesta oficial. "Los invito en nombre de los vecinos a que vayan. No van al barrio", reclamó la referente comunitaria.
Fuente: Basado en cobertura en video de Vivo Informado.