El ciclo del agua tras el fuego
1. Fuego y arrastre
La pérdida de bosque deja el suelo expuesto. Las lluvias arrastran la ceniza directamente a las cuencas.
2. Shock de nutrientes
El nitrógeno y el fósforo, sin plantas que los absorban, fertilizan los cauces de agua de forma descontrolada.
3. Bacterias
El desequilibrio dispara el crecimiento de microorganismos (como E. coli), afectando las tomas de agua vecinales.
Este tipo de investigación no va a ser de interés de una empresa privada nunca... es la ciencia del Estado. Fue financiado en gran parte por nuestro sueldo.
— Dra. Cecilia Brand, bióloga (CIEMEP - CONICET)El impacto invisible de los incendios: el agua patagónica queda alterada hasta por cinco años
Entrevista completa este miércoles en Con Voz y Voto
La pérdida de vegetación dispara la proliferación de bacterias en ríos y arroyos cordilleranos. Una amenaza silenciosa para los vecinos de la Comarca Andina que consumen agua superficial, hoy agravada por el crítico desfinanciamiento científico.
Imagen ilustrativa AILos incendios forestales en la Comarca Andina no terminan cuando se apagan las llamas. Mientras el bosque quemado intenta regenerarse, debajo de la superficie del agua se desata una reacción en cadena que pone en riesgo la salud pública.
La bióloga Cecilia Brand, investigadora del CIEMEP (CONICET - UNPSJB), monitorea de cerca este fenómeno. Tras el devastador incendio de Las Golondrinas en 2021, una vecina preocupada por la calidad del agua que consumía encendió la alarma y movilizó al equipo científico hacia la zona.
Lo que descubrieron alteró los tiempos que la comunidad creía conocer. "Los efectos del incendio en el agua se veían hasta cinco años después", advirtió Brand.
El mecanismo de la contaminación En un bosque sano, los nutrientes actúan como un fertilizante natural que la vegetación absorbe. Cuando el fuego arrasa con esa cobertura, las lluvias arrastran todo el material directamente hacia los cauces de agua.
"Ese aumento de nutrientes saca al sistema de su equilibrio y empiezan a aparecer estas bacterias", detalló la especialista.
El crecimiento de microorganismos perjudiciales, como la Escherichia coli, disminuye la calidad del agua de arroyos que bajan de las cuencas incendiadas. Esto impacta de lleno en las áreas rurales y semiurbanas de la región, donde gran parte de los pobladores se abastece por fuera de las redes formales.
Según Brand, el riesgo es sostenido, pero el ecosistema sabe defenderse a largo plazo: cuando la vegetación ribereña vuelve a crecer, los niveles de bacterias perjudiciales finalmente retroceden.
Ciencia a pulmón Para anticiparse a las consecuencias de los focos más recientes, como los del Parque Nacional Los Alerces en 2024, el equipo sigue tomando muestras. Sin embargo, el trabajo choca contra una pared económica.
Frente a la parálisis presupuestaria nacional, sostener el monitoreo continuo en el territorio se volvió una tarea casi titánica. La bióloga fue contundente sobre la realidad de los muestreos posteriores al fuego en Las Golondrinas y la situación actual: "Fue financiado en gran parte por nuestro sueldo".

