El Hospital de El Bolsón busca nuevos voluntarios para áreas de atención. Es un rol 100% solidario y ad honorem. Mirá los requisitos.
Vivi Ramírez, referente del Voluntariado del Hospital de El Bolsón, anunció la apertura de inscripciones para sumar nuevos colaboradores al equipo. Tras una última convocatoria con pocas incorporaciones, la organización busca reforzar su plantel diario para mantener la calidad de asistencia a los pacientes de la cordillera rionegrina.
En diálogo con Canal 36, Ramírez fue categórica sobre la naturaleza del rol, explicando que es una tarea de profundo esfuerzo solidario y sin remuneración. A pesar de aclararlo permanentemente en cada publicación y red social, advirtió que la gran mayoría de las personas que se comunican lo hacen preguntando si se trata de un empleo pago.
Logística interna y distribución de tareas
El trabajo diario del voluntariado se divide en tres sectores neurálgicos: Kiosco, Roperito y Salas. La dinámica varía drásticamente según el área asignada. Mientras que las visitas a las salas de internación suelen realizarse de forma individual para acompañar a los pacientes, el kiosco demanda equipos de a dos personas por turno.
El volumen de tareas en el kiosco es alto e incluye el control y alquiler de todo el equipamiento ortopédico, un proceso que suele llevarse la mañana completa. Por su parte, el roperito exige una exhaustiva labor de clasificación física, separando la indumentaria útil y descartando aquellas prendas que llegan sucias o rotas. Además, cuentan con grupos dedicados exclusivamente al tejido, la costura y el armado de ajuares para los recién nacidos.
Reglamento Interno
Reglas estrictas: un espacio sin proselitismo
Para integrar las filas del grupo no basta con tener tiempo libre; el reglamento interno establece pautas de convivencia operativas e inquebrantables. Los aspirantes deben ser mayores de edad y asumir un compromiso real con el cronograma de trabajo.
El punto más sensible y resguardado por la organización es la neutralidad dentro de los pasillos médicos. La institución mantiene un blindaje total contra cualquier bajada de línea ideológica frente a personas que se encuentran en un momento vulnerable. "Cero política, cero religión. Acá solamente venimos a trabajar para los demás, para los pacientes internados", sentenció Ramírez al explicar el espíritu del voluntariado.
El equipo actual continúa cubriendo las guardias a la espera de nuevas manos dispuestas a colaborar de forma completamente altruista. Los interesados en formar parte de este servicio esencial deberán atravesar un proceso de entrevistas para asegurar que encajan con los valores del grupo.
El ingreso definitivo estará siempre sujeto a la capacidad de adaptarse a la rigurosidad del sistema. "Hay que cumplir horarios principalmente y asistir el día que se nos asigna para trabajar", concluyó Ramírez sobre el nivel de responsabilidad que requiere acompañar a quienes más lo necesitan.
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